El Atun Rojo o Bluefin (aleta azul)


El más grande de los atunes, el atún rojo, vive en los océanos Atlántico y Pacífico y en el mar Mediterráneo; puede alcanzar 3 m de longitud y un peso de más de 700 kg. Presenta el dorso de color azulado, el vientre plateado y posee varias líneas transversales y puntos incoloros en la parte inferior del cuerpo. El ojo es pequeño en relación con el de otros atunes. Realiza grandes migraciones y es un gran predador que se alimenta fundamentalmente de peces, crustáceos y cefalópodos. Su carne roja es muy sabrosa y se consume tanto fresca como en conserva.

Los adultos miden normalmente 2 metros de longitud, pero pueden alcanzar más de 4 metros, lo que convierte al atún del Atlántico en uno de los peces óseos de mayor tamaño y el mayor de todas las especies de atunes. Los adultos pesan como promedio unos 250kg, pero el ejemplar más grande registrado fue uno enorme de 679kg, lo que supone un peso superior al de un caballo.

¿A qué velocidad pueden nadar estos atunes?
Habitualmente lo hacen a una velocidad aproximada de 2,8-7,4 km/h (que para nosotros es lento comparado con nuestro paso de paseo dinámico), pero puede alcanzar los 14,8 km/h (un paso de carrera promedio) durante cierto tiempo.

Pero es cuando persiguen a una presa (o esquivan a un tiburón hambriento) cuando realmente vuelan, con una capacidad de aceleración que supera a un Porsche, llegando a alcanzar los 70 o 100 km/h en apenas segundos.

No es casualidad entonces que la palabra atún provenga de una palabra griega que significa “ir corriendo”.

Los atunes rojos del Atlántico no son sólo grandes velocistas, también son los campeones de natación a larga distancia.

Estos peces se encuentran a ambos lados del océano Atlántico Norte, desde Brasil hasta Newfoundland en el oeste, y desde el oeste de África hasta Noruega en el este. A lo largo de su vida recorren esta vasta zona en busca de presas, volviendo cada año a sus territorios de desove, ya sea en el golfo de México o en el mar Mediterráneo.

Estos viajes suponen travesías transatlánticas que un atún rojo puede realizar en menos de 60 días. Hasta un 30% de la población total realiza este viaje, habiendo algunos ejemplares que hacen incluso varias travesías en un solo año.

Probablemente has aprendido en el colegio que los peces son de sangre fría. Esto es cierto en la mayoría de los casos, pero no para el atún rojo. Su sistema circulatorio especializado permite a estos peces retener hasta un 95% del calor generado por sus músculos. Esto significa que pueden mantenerse mucho más calientes que el agua que les rodea, convirtiéndolos esencialmente en peces de sangre caliente.

El atún rojo está hecho como los torpedos. No sólo tiene una forma hidrodinámica, sus aletas pectorales (laterales) son retráctiles y, a diferencia de otros peces, sus ojos están al nivel de su cuerpo. Esto significa que su cuerpo crea poca resistencia cuando se desplaza por el agua.

Una temperatura corporal cálida también ayuda a estos peces a nadar rápido, como lo hace también un cuerpo consistente que canaliza la energía muscular directamente a una cola en forma de medialuna sumamente eficiente.

El atún rojo del Atlántico tiene que nadar literalmente para vivir. Su cabeza rígida le ayuda a nadar rápido, pero no le permite bombear agua sobre sus agallas como hacen algunos otros peces. En lugar de eso, el agua pasa forzosamente sobre sus agallas cuando nada con la boca abierta. Esto significa que necesitan estar nadando; como le sucede a algunos tiburones, si se detuvieran se asfixiarían.

Los atunes son depredadores temibles desde el momento en que nacen. Cazan por avistamiento y tienen una visión más aguda que cualquier otro pez óseo.

El atún rojo del Atlántico adulto come peces que viven en bancos como arenques, caballas, peces voladores y anchoas así como calamares, anguilas y crustáceos así como estrellas de mar e incluso kelp. Pueden sumergirse hasta unos 1.000m en busca de alimento.

Las larvas del atún rojo del Atlántico tienen sólo 1 oportunidad entre 40 millones de llegar a la edad adulta. Esta escasa suerte es la que se da en los mayores depredadores del océano. Tienen una esperanza de vida de 15 años como mínimo e incluso pueden llegar a los 30.

Su rápida velocidad les permite escapar de la mayoría de los depredadores, excepto de los grandes tiburones, ballenas dentadas como las orcas y calderones... y por supuesto, los seres humanos.

El atún rojo del Atlántico es uno de los peces más cotizados del mundo. En varias ocasiones se han vendido ejemplares de unos 200 kg. por más de 173.000 $ USA en los mercados japoneses. ¡Esto significa superar los 800 $ por cada kilogramo!