Halloween

El nombre Halloween es una transliteración derivada de la expresión inglesa “ALL Hallows Eve”, lo que significa “víspera de todos los santos”.

Sin embargo, la festividad NO tiene sus orígenes en los Estados Unidos. Al igual que muchas otras festividades actuales, el Halloween en su forma contemporánea es una mezcla de tradiciones religiosas cristianas y antiguas celebraciones paganas, diluidas a través de los siglos.

Algunos historiadores consideran que los orígenes del Halloween se hallan en los tiempos del Imperio Romano, en las fiestas en honor a Pomona, diosa romana de las frutas y las semillas, y en el festival de los muertos llamado Parentalia. Sin embargo, la teoría más comunmente aceptada es que en realidad tiene sus orígenes en el antiguo festival celta conocido como 'Samhain'.

Samhain (cuya traducción más precisa sería "fin del verano") marcaba el fin de la época de cosechas para los celtas, la transición de la "época iluminada" del año a la "epoca oscura", y algunos eruditos opinan que se trataba además del Día de Año Nuevo para aquella cultura asentada en Europa.

Los celtas eran de la creencia de que en la fecha del Samhain, la brecha que separaba al mundo de los vivos del de los muertos se hacía más estrecha que en cualquier otro día del año, permitiendo que los espíritus pudieran pasar de su mundo al nuestro, por lo que los celtas vestían máscaras y disfraces para imitar y complacer a estos espíritus que, según creían, podían ser tanto inofensivos como dañinos.

Para ahuyentar a los espíritus dañinos se utilizaban "samhnag", nabos ahuecados dentro de los cuales se colocaban velas, obviamente precursores de las actuales lámparas de calabaza.

Hacia el siglo VIII, la Iglesia Cristiana convirtió el día 1 de noviembre en el día de Todos los Santos para rendir homenaje a todos los santos que no tuvieran un día particular de celebración.

Muy similar en concepto al Samhain, la celebración acabó asimilando de forma gradual algunos de los elementos de la celebración celta, más notoriamente la de los disfraces y los “samhnag”, que fue alterado en Norteamérica reemplazando los nabos por calabazas, ya que estas eran abundantes allí y su tamaño mucho mayor las hacía más fáciles de tallar.

La costumbre de pedir dulces de puerta en puerta (trick-or-treating) se popularizó alrededor de 1930. No se remonta a la cultura celta sino que deriva de una práctica que surgió en Europa durante el siglo IX llamada souling, una especie de servicio para las almas. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, los cristianos primitivos iban de pueblo en pueblo mendigando "pasteles de difuntos", que eran trozos de pan con pasas de uva. Cuantos más pasteles recibieran los mendigos, mayor sería el número de oraciones que rezarían por el alma de los parientes muertos de sus benefactores. En esa época se creía que los muertos permanecían en el limbo durante un período posterior a su fallecimiento y que las oraciones, incluso rezadas por extraños, podían acelerar el ingreso del alma al cielo.

La práctica se difundió en Estados Unidos como un intento de las autoridades por controlar los desmanes que se producían durante la noche de Halloween. Hacia fines del siglo XIX, algunos sectores de la población consideraban la noche del 31 de octubre como un momento de diversión a costa de los demás, probablemente inspirado por la "noche traviesa" (Mischief Night) que formaba parte de la cultura irlandesa y escocesa . La diversión consistía en derribar cercos, enjabonar ventanas y taponar chimeneas, pero gradualmente dio lugar a actos de crueldad contra personas y animales, llegando a su punto máximo en la década de 1920 con las masacres perpetradas por los enmascarados del Ku Klux Klan.

Diversos grupos de la comunidad comenzaron a proponer alternativas de diversión familiar para contrarrestar el vandalismo: concursos de calabazas talladas y disfraces o fiestas para niños y adultos. De este modo, se proponían retomar el espíritu de los primitivos cristianos, que iban casa por casa disfrazados o con máscaras ofreciendo una sencilla representación o un número musical a cambio de alimento y bebida.

Eventualmente, el Halloween acabó siendo asociado a elementos de la cultura popular como novelas y relatos de terror, y finalmente con el cine. En Latinoamérica, el Halloween ha venido ganando popularidad de manera creciente debido a la influencia del cine y la televisión estadounidenses.