La Rusia imperial a finales del siglo 19 era un lugar muy diferente, la extravagante Dinastia de los Romanov habia estado en el poder 300 años, con su inmensa riqueza, con la que ni aun los 10 hombres mas ricos del mundo en su totalidad de este año se pueden ni siquiera igualar, comisiono una serie de tesoros de la joyeria que coincidio con el tragico fin de su reinado.

Despues de haber presentados sus trabajos en 1882 en una exposicion en Moscu, la Casa de Faberge, se convirtio en Suplidores Oficiales de la Corte Imperial de Rusia del Zar Alejandro III, entonces, como una sorpresa para la pascua de 1885, el Zar comisiono a Faberge de hacerle a la zarina Maria Feodorovna un regalo equivalente a su grandeza de Emperatriz. Como el regalo le gusto tanto a su esposa, el Zar establecio una tradicion de presentarle un regalo de adecuada majestuosidad cada año desde entonces.

.... en realidad mientras mas descubra sobre los Huevos Faberge mayor sera su sorpresa.

El primer Huevo Imperial de Pascua de Faberge parecia exactamente eso, un huevo, cubierto de esmalte blanco, lucia un huevo de gallina perfecto, no obstante, cuando se abria revelaba un interior adornado, con una yema dorada que contenia una sorpresa, dentro de la misma habia una gallina de oro con rubies en los ojos, esa no era el final de la sorpresa, porque dentro de la gallina miniatura habia un pendiente con un rubi en forma de huevo que colgaba de una replica en diamantes de la Corona Imperial.

Cada huevo en forma sucesiva era mas extravagante y con mas finos detalles que el ultimo, las sorpresas dentro fueron cada vez mas inspiradas, siempre dentro de los huevos habia obras de artes inimitables y distintivas.

La Casa de Faberge tenia una atencion fanatica a los detalles por eso los huevos eran tan especiales. De esos maravillosos comienzos, la coleccion entera se ha convertido en algo digno de una leyenda, su frecuente mencion en la cultura popular reafirma lo anterior. Un total de 56 huevos fueron hechos para la Familia Imperial, algunos otros fueron comisionados por un negociante de Siberia de la epoca, Alexander Kelch, un magnate del oro e industrial, tambien le dio a su esposa Barbara siete huevos entre 1989 y 1904. La Duquesa de Marlborough, la antigua Consuelo Vanderbilt, la mujer joven mas rica del mundo en los anos 20, tambien comisiono un huevo para ella, pero no son como los objetos de fascinacion de la Coleccion Imperial. La mayoria sobrevive hoy en colecciones privadas y en varios museos y exhibiciones en todo el mundo.

El magnate ruso del petroleo Viktor Vekselberg de 46 anos, compro su huevo de la familia Forbes, en el 2004, justo antes de la subasta y lo devolvio a la propiedad del pueblo ruso. De acuerdo a la propia revista Forbes, el valor estimado de los 9 huevos que se subastaron era de unos 80-120 millones de dolares en ese tiempo, solamente el Huevo de la Coronacion fue valorado en 20 millones de dolares mas o menos y los demas entre 4 y 10 millones de dolares.

Con su artesania, belleza y precios espectaculares, la coleccion de los Huevos Imperiales Faberge no va a desaparecer de nuestra conciencia en poco tiempo, puede ser que las historias se hayan perdido en el tiempo y desgraciadamente algunas de las sorpresas detras de alguno de esos maravillosos huevos, los Huevos Imperiales de Faberge permanecen como un legado sorprendente de la belleza que el hombre puede crear.

Es bastante interesante que ni Peter Carl ni Agathon personalmente crearon algunos de los famosos huevos, fue en realidad un hombre llamado Mikhail Perkhin, el que fue el responsable de muchos de los huevos, como el maestro principal de la Casa de Faberge, sus iniciales estan estampadas sobre la mayoria de los huevos. Las iniciales MP se encuentran el el Huevo de la Coronacion, en el Huevo del Lirio de los Valles y en el Huevo del Renacimiento, entre otros.

El huevo Faberge mas famoso en existencia es el Huevo de la Coronacion, un paradigma de artesania. La superficie es de esmalte amarillo transparente aplicado a un campo dorado lleno de estrellas. El huevo esta enrejado con bandas de laurel hechas de oro. Las aguilas imperiales son de esmalte negro y aparecen en cada interseccion del enrejado. Cada aguila tiene un pequeno diamante en su pecho. La miniatura de la coronacion tiene muchisimos detalles y tomo mas de 15 meses realizarla. El tapizado del acolchado original se reprodujo fielmente en esmalte rojo y azul. El marco de adorno del acolchado se reprodujo en oro, los railes de hierro se hicieron en platino y la pared de cristal de roca grabado al agua fuerte. El acolchado esta rodeado de un arco de la corona imperial con diamantes rosados. Sin dudas este huevo es el mas famoso de todos.

El Huevo Hen, el primer Huevo Imperial, fue presentado por el Zar Alejandro III a su esposa, la zarina Maria Feodorovna, en la Pascua de 1885, su valor se estima en unos 3-4 millones de dolares.

Este huevo de esmalte transparente, incrustado con 1,618 diamantes cortados con forma de rosa y que contiene un elefante con cuerda, fue hecho en 1900 por Faberge, aqui en esta toma multiple se puede ver al elefante de cuerda caminando.

El Huevo de Invierno de 1913, tiene unos 105. cm de alto y esta hecho de cristal de roca siberiano y tiene mas de 4,500 diamantes (el cuerpo tiene unos 1,300 diamantes en forma de rosa, los bordes tiene 360 brillantes y la pequena cesta tiene 1,378 diamantes en forma de rosa) y una cesta de Pascua hecha de platino con flores en oro, adornos y cristales. Faberge se lo vendio al Zar por un precio record de $ 24,500 rublos, segun los archivos estatales rusos Se vendio en el 2002 a un coleccionista privado de Quatar por la suma de US$9,579,500.00 dolares.

Un huevo de Fabergé es una de las sesenta y nueve joyas creadas por Peter Carl Fabergé y sus artesanos de la empresa Fabergé para los zares de Rusia, así como para algunos miembros de la nobleza y la burguesía industrial y financiera, entre los años 1885 y 1917.

Los huevos se consideran obras maestras del arte de la joyería.
La Fiesta más importante del calendario de la iglesia ortodoxa rusa es la Pascua. Se celebra con tres besos y el intercambio de huevos de Pascua. Por lo que respecta a los huevos imperiales de Fabergé, estos comenzaron a fabricarse en 1885 cuando el zar Alejandro III encarga un huevo de Pascua para su esposa, la emperatriz María Fyodorevna. El huevo recordaba a la patria de la emperatriz, Dinamarca, ya que el joyero se había inspirado en un huevo de pascua que se encontraba en las colecciones reales danesas y tanto agradó a la zarina que el zar ordenó que Peter Carl Gustavovich Fabergé fabricara un huevo de Pascua cada año para la zarina, estipulando solamente que el huevo fuese único y que encerrase una sorpresa.

 

También en 1885 Fabergé fue nombrado proveedor oficial de la corte imperial rusa. El joyero y su equipo de orfebres y artesanos, entre ellos maestros joyeros como el ruso Michael Perkhin y los finlandeses Henrik Wigström y Erik August Kollin, diseñaron y confeccionaron huevos de Pascua durante once años más para Alejandro III de Rusia hasta que este falleció, continuando su hijo y sucesor Nicolás II con la tradición. Estos proyectos se convirtieron en prioridad absoluta de la compañía y fueron planeados y trabajados con un año o más de antelación: la sorpresa que contenía el huevo se mantenía siempre en secreto.
Para el diseño de los huevos imperiales Fabergé se inspiró en distintos estilos artísticos europeos; como el Barroco, el Rococó, el Neoclásico o el Modernista, así como en obras de arte que contempló durante sus estancias y viajes por Europa. Había huevos creados para conmemorar acontecimientos tales como la coronación del zar Nicolás II, la terminación del ferrocarril Transiberiano, así como para celebrar aniversarios importantes. Otros huevos guardaban en su interior el yate imperial Standart, la catedral de Uspensky, el palacio de Gátchina o el palacio Alejandro, por citar unos ejemplos.
De los 69 huevos que hizo en total la Casa Fabergé para los zares, la aristocracia y la élite industrial y financiera, se conservan 61. Se conocen cincuenta y dos huevos imperiales, cuarenta y cuatro de los cuales se han localizado hoy, entre ellos los dos últimos de 1917 que nunca fueron entregados ni terminados a causa de la Revolución Rusa, destacando el Huevo de la constelación del Zarevich. Los restantes 8 huevos imperiales se consideran perdidos o desaparecidos; dos se conocen solamente por haber sido fotografiados en primer plano, otros tres se han descubierto en 2007, dos de ellos en una foto tomada a una vitrina de la zarina Maria Fyodorevna, donde aparece el tercer huevo imperial y el huevo con querubín y carruaje, este último quedó reflejado en el cristal de la misma, en cuanto al huevo del neceser figura en una fotografía de la joyería Wartski, Londres, en la parte inferior de una vitrina. No se tiene ningún documento visual de los otros tres.
Otros siete huevos de Pascua fueron encargados por Alejandro Ferdinandovich Kelch, dueño de minas de oro en Siberia, para su esposa Bárbara. Asimismo personajes de la época como Alfred Nobel, Príncipes Yussupov, Duques de Marlborough entre otros de categoria no imperial que suman un total de ocho huevos. Sin embargo, la colección imperial de huevos de Pascua encargada por los dos últimos zares rusos es la más famosa. Entre los materiales usados por Faberge figuran metales como el oro, platino, plata, cobre, níquel, paladio, acero que fueron combinados en distintas proporciones con el fin de conseguir diferentes colores para la "cáscara" del huevo. Otra técnica usada por Fabergé fue la conocida como guilloché, un tratamiento de grabado superficial sobre metal que consiste en hacer ondas, estrías o cualquier otro dibujo, de un modo repetitivo y simétrico, se podía hacer a máquina o a mano. Fabergé se mostraba orgullloso de que todas las materias primas que se empleaban en su taller provenían de distintas partes de Rusia. Muchos huevos incluían minerales como el jaspe, la malaquita, la rodonita, el cristal de roca, el ágata, la aventurina, el lapislázuli, y el jade (nefrita sobre todo, aunque usaba a veces la jadeíta). El huevo de 1917, destinado a la zarina María Fyodorevna estaba realizado en madera de abedul de Karelia. Las piedras preciosas incluyendo los zafiros, los rubíes y las esmeraldas fueron utilizadas para la decoración de los huevos y/o la sorpresa que contenían, cuando se usaban era en la talla conocida como cabujón (corte redondo). En cuanto al tipo de talla empleada para los diamantes era la típica talla rosa. Por otra parte también empleó piedras semipreciosas como las piedras de luna, los granates, los olivinos, y las piedras de Mecca, usadas más a menudo en la talla cabujón. La fuente primaria de inspiración de Fabergé venía de los trabajos de siglos anteriores. El esmalte translúcido era una técnica muy valorada en el siglo XIX, que requería de varias capas de esmalte que se secaba en un horno después de aplicar cada capa. Sin embargo, durante el siglo XIX se disponía solamente de una limitada gama de colores, de modo que Fabergé experimentó y pronto aumentó su paleta de colores hasta lograr más de 140 tonalidades diferentes. El más apreciado fue el esmalte de ostra, el cual variaba de color dependiendo de la luz.


La Casa Fabergé fabricó, entre otros tantos objetos decorativos, accesorios para escritorio y joyas, muchos más huevos de Pascua, pero los más célebres son los que AQUI se detallan.